Un café amargo
y seguir la ruta de la brea
que se derrama
tan a su manera
sobre la calle.
Tan a su gusto
en pinceladas suaves,
arremtidas furiosas,
finas líneas,
anchos pabellones,
grumos, amontonamientos,
figuras, puntos,
círculos,
semirrectas.
Tan a su parecer
que dan ganas de recordar
a Picasso,
o al loco holandés desorejado,
o por qué no, más de este lado,
a Pettoruti y las canciones,
a Berni que nunca calla,
o a Xul, aún creando infinitamente.
Dan ganas de salir corriendo
al MALBA o a cualquier galería,
pero hoy estoy atornillado a la silla,
y después de todo
el café y la brea
se merecen un marco
y un lugar en el Louvre.
miércoles, mayo 24, 2006
lunes, mayo 15, 2006
Habría que...
picarte el sexo, estallarlo, derramar
sus carencias sobre el empedrado
hasta que no quede un gramo de vos,
perderte la historia dentro de las costillas
y más allá,
encenderte con un fósforo y anís el pelo,
y emborracharte de sangre los perdones,
para ver si se acuerda entonces
la memoria de tu cuerpo
de esta vieja geografía.
sus carencias sobre el empedrado
hasta que no quede un gramo de vos,
perderte la historia dentro de las costillas
y más allá,
encenderte con un fósforo y anís el pelo,
y emborracharte de sangre los perdones,
para ver si se acuerda entonces
la memoria de tu cuerpo
de esta vieja geografía.
miércoles, mayo 03, 2006
Sublimándose
Llueven los golpes sobre la ciudad,
y la casa lagrimea con los perros y las estufas
adentro, estupefactos
ante los estornudos de las cortinas
que se quejan de que las ventanas queden abiertas por la noche,
y para peor los muebles están cada día más glotones
y se me comen los portarretratos,
que se asustan y quieren esconderse bajo la alfombra,
que los saca a escobazos en el culo.
Todo se sublima.
Algo va a haber que hacer,
es insoportables sentir que los ladrillos me miran
como exigiéndome algo que no está a mi alcance.
Algo
va
a
haber
que
hacer
Quizás lo mejor sea fusilar todo,
¿quién se creen que son?
eh
¿quién?
O a lo mejor fusilarse uno mismo
con una escopeta que dispare almendras con chocolate
y menta,
para evitar que todo se sublime
no se si entienden, o
¿
quién
se
creen
que
son
eh
?
y la casa lagrimea con los perros y las estufas
adentro, estupefactos
ante los estornudos de las cortinas
que se quejan de que las ventanas queden abiertas por la noche,
y para peor los muebles están cada día más glotones
y se me comen los portarretratos,
que se asustan y quieren esconderse bajo la alfombra,
que los saca a escobazos en el culo.
Todo se sublima.
Algo va a haber que hacer,
es insoportables sentir que los ladrillos me miran
como exigiéndome algo que no está a mi alcance.
Algo
va
a
haber
que
hacer
Quizás lo mejor sea fusilar todo,
¿quién se creen que son?
eh
¿quién?
O a lo mejor fusilarse uno mismo
con una escopeta que dispare almendras con chocolate
y menta,
para evitar que todo se sublime
no se si entienden, o
¿
quién
se
creen
que
son
eh
?
martes, abril 25, 2006
Dos versiones de la mujer que danza desnuda en medio de la calle (sueño prehistórico)
Una mujer se desnuda
en el medio de una calle
mientras las hojas
danzan un vals sostenido,
cuelga su ropa de las
ramas otoñicamente desiertas
una mujer con piel de niña
y cuerpo de adolescente
y ojos anteriores, prenatales.
Una extraña mujer baila
un vals desgarbado
mientras los árboles
se desvisten impúdicamente
y cuelgan sus hojas
sobre el cuerpo danzante
de la mujer de piel transparente
y cuerpo que se asoma
y ojos de las profundidades de la tierra
o los tiempos.
en el medio de una calle
mientras las hojas
danzan un vals sostenido,
cuelga su ropa de las
ramas otoñicamente desiertas
una mujer con piel de niña
y cuerpo de adolescente
y ojos anteriores, prenatales.
Una extraña mujer baila
un vals desgarbado
mientras los árboles
se desvisten impúdicamente
y cuelgan sus hojas
sobre el cuerpo danzante
de la mujer de piel transparente
y cuerpo que se asoma
y ojos de las profundidades de la tierra
o los tiempos.
viernes, abril 21, 2006
Desalación demosecada
Una herida distinta,
casi una diligencia.
Las ventanas abiertas
y una muñeca con el cuello quebrado
como inciertas señales
de algo que no va a llegar.
Muecas mustias
de fantasmas disecados
acompañan los bandoneones
desalados,
desolación,
acomodando soledades
poco condimentadas.,
sosas,
secas,
siestas mal dormidas
indomables,
demoradas.
moradas inahallables,
místicas,
omitidas,
¿narrador omnisciente?
casi una diligencia.
Las ventanas abiertas
y una muñeca con el cuello quebrado
como inciertas señales
de algo que no va a llegar.
Muecas mustias
de fantasmas disecados
acompañan los bandoneones
desalados,
desolación,
acomodando soledades
poco condimentadas.,
sosas,
secas,
siestas mal dormidas
indomables,
demoradas.
moradas inahallables,
místicas,
omitidas,
¿narrador omnisciente?
lunes, abril 17, 2006
Poema parado justo...
Ahí,
en el lugar
donde aclarecen
las infínimas
partículas de espermóvulos
lingüisticos.
Ahí,
donde escasean
las escálidas
pero no las escaleras
y sus fatídicos y
ritmiconstantes
uno – dos –1 –2.
Ahí,
donde frasean
espásmodicamente
los jazzversos
y las bluesrimas
y todo se funcla
en la interminable
sucesión.
Ahí, justo ahí,
donde nace lo primitivo.
en el lugar
donde aclarecen
las infínimas
partículas de espermóvulos
lingüisticos.
Ahí,
donde escasean
las escálidas
pero no las escaleras
y sus fatídicos y
ritmiconstantes
uno – dos –1 –2.
Ahí,
donde frasean
espásmodicamente
los jazzversos
y las bluesrimas
y todo se funcla
en la interminable
sucesión.
Ahí, justo ahí,
donde nace lo primitivo.
lunes, abril 10, 2006
Humanos tomados
Todos caminan rezando avesmaría con el rosario bajo el poncho por puro miedo a que las casas se les vengan encima echando humo de porros y polvorones quemados y los atrapen para siempre, privándolos de ciertas vistas o visitas nocturnas con el único motivo de ver por debajo de lo que la visitada lleva por vestido, quizás un trapo de piso o un pantalón usado, manchado y remendado ahora última moda en París.
Todos andan con miedo, y se les nota en las caras simuladoras y en los ademanes apurados, y en el apurarse a cruzar la calle, y por qué no también en el silbido del tren que no se alcanza solo porque la latita produjo la abstracción en el momento inadecuado. Y en el putear a la latita de coca-cola y a toda la familia del que la tiró justo ahí. Justo ahí tenía que ser, por qué no podía ser en Calamuchita o en Amsterdram y que así fuera otro pelotudo el que se perdiera el tren y llegara tarde a la cita con la mesa del bar y los papeles de la valija que en este mismo momento se estaban impacientando y clamaban revolución. ¡Destituyamos a la impuntualidad, compañeros!.
Y la puta, que andan con miedo, porque las casas están al acecho y todos temen ganar la libertad de esa prisión. Y se les nota en la cara, en el cuerpo, en los gritos, en el estomágo, por todos lados, hasta en los agujeros.
Todos andan con miedo, y se les nota en las caras simuladoras y en los ademanes apurados, y en el apurarse a cruzar la calle, y por qué no también en el silbido del tren que no se alcanza solo porque la latita produjo la abstracción en el momento inadecuado. Y en el putear a la latita de coca-cola y a toda la familia del que la tiró justo ahí. Justo ahí tenía que ser, por qué no podía ser en Calamuchita o en Amsterdram y que así fuera otro pelotudo el que se perdiera el tren y llegara tarde a la cita con la mesa del bar y los papeles de la valija que en este mismo momento se estaban impacientando y clamaban revolución. ¡Destituyamos a la impuntualidad, compañeros!.
Y la puta, que andan con miedo, porque las casas están al acecho y todos temen ganar la libertad de esa prisión. Y se les nota en la cara, en el cuerpo, en los gritos, en el estomágo, por todos lados, hasta en los agujeros.
viernes, marzo 31, 2006
Miles de millones de pequeños sujeto parlanchines
Arlequines amorfos bailan
al ritmo de esta lluvia
que disloca los presentes
y las viejas formas.
¡Miles de millones de pequeños arlequines parlanchines
danzando entre las letras que se dibujan sobre la hoja,
con sus cuerpitos quebrándose como ramas,
y sus graciosos atuendos otoñales,
y sus gorros de punta, y sus risas afiladas!
También un libro de Cortázar sobre la cama
y Tuñón que nunca se calla, no se cansa,
resuena.
Todo volviendo desde algún lugar
-nadie había advertido su partida
que era como un hueco en las lámparas-
y posándose nuevamente, como siempre,
donde no le corresponde,
el sentido de las cosas.
La calma donde revientan los vientos más leves se precipita contra la persiana
rompiendo cualquier red o espejo que encuentre
y aunque a simple vista no se perciba el parecido
es igual a miles de millones de pequeños arlequines parlanchines
danzando alegremente, ahogándose en dos toneles de ron.
al ritmo de esta lluvia
que disloca los presentes
y las viejas formas.
¡Miles de millones de pequeños arlequines parlanchines
danzando entre las letras que se dibujan sobre la hoja,
con sus cuerpitos quebrándose como ramas,
y sus graciosos atuendos otoñales,
y sus gorros de punta, y sus risas afiladas!
También un libro de Cortázar sobre la cama
y Tuñón que nunca se calla, no se cansa,
resuena.
Todo volviendo desde algún lugar
-nadie había advertido su partida
que era como un hueco en las lámparas-
y posándose nuevamente, como siempre,
donde no le corresponde,
el sentido de las cosas.
La calma donde revientan los vientos más leves se precipita contra la persiana
rompiendo cualquier red o espejo que encuentre
y aunque a simple vista no se perciba el parecido
es igual a miles de millones de pequeños arlequines parlanchines
danzando alegremente, ahogándose en dos toneles de ron.
lunes, marzo 27, 2006
Corridas
Corridas
Las muchachas pintarrajeadas
con el rimel corrido
y la boca desteñida
por la fricción,
corridas por el asfalto y la lluvia,
y el algodón ardiendoles los pliegues,
y los sexos hundiéndoseles
hasta las costillas,
y los senos como queriendo
reventarse contra los paredones
(¡pinchádlos! bramó El Señor).
Las muchachas y sus polleras flotantes
escocesas, o inglesas, o con cierto aire “mon amour”
lo mismo da,
se ahogan en el aire eléctrico
de los atardeceres sexuales
con olor a incienso y porro,
a pecado y alcoholes, finos y de los otros,
y abren los ojos lentamente
como despertando
de un sueños lagrimal y lagañoso,
sin darse cuenta siquiera
que son un condimento más
de una ciudad a las corridas,
algo así como los travestis
o los semáforos.
Las muchachas pintarrajeadas
con el rimel corrido
y la boca desteñida
por la fricción,
corridas por el asfalto y la lluvia,
y el algodón ardiendoles los pliegues,
y los sexos hundiéndoseles
hasta las costillas,
y los senos como queriendo
reventarse contra los paredones
(¡pinchádlos! bramó El Señor).
Las muchachas y sus polleras flotantes
escocesas, o inglesas, o con cierto aire “mon amour”
lo mismo da,
se ahogan en el aire eléctrico
de los atardeceres sexuales
con olor a incienso y porro,
a pecado y alcoholes, finos y de los otros,
y abren los ojos lentamente
como despertando
de un sueños lagrimal y lagañoso,
sin darse cuenta siquiera
que son un condimento más
de una ciudad a las corridas,
algo así como los travestis
o los semáforos.
miércoles, marzo 22, 2006
L..A.S
Un mago sin galera
besando las mejillas pálidas
de la noche que se enciende
bajo sus pies,
proyecta su sombra
sobre la mía,
y no especula,
va, como van las aves,
o algunos hombres,
como van los magos,
sacando palomas,
prendiendo ilusiones en las solapas.
Pero distinto...
Va, pero sin palomas,
con etéreas palabras.
Va, pero sin pañuelos,
con eternos acordes.
Va, como los que nunca saben
pero descubren algo a cada paso,
a cada música, a cada magia.
Y se quiebra la voz
y no importa la calle,
ni el hambre, ni la muerte,
solo importa seguir el rumbo
de la herida, o el bálsamo
y el del mago escuálido
abrazado a una telecaster,
encendiendo estrellas en la noche,
solo eso importa...
o saber que la canción llegó hasta el sol.
besando las mejillas pálidas
de la noche que se enciende
bajo sus pies,
proyecta su sombra
sobre la mía,
y no especula,
va, como van las aves,
o algunos hombres,
como van los magos,
sacando palomas,
prendiendo ilusiones en las solapas.
Pero distinto...
Va, pero sin palomas,
con etéreas palabras.
Va, pero sin pañuelos,
con eternos acordes.
Va, como los que nunca saben
pero descubren algo a cada paso,
a cada música, a cada magia.
Y se quiebra la voz
y no importa la calle,
ni el hambre, ni la muerte,
solo importa seguir el rumbo
de la herida, o el bálsamo
y el del mago escuálido
abrazado a una telecaster,
encendiendo estrellas en la noche,
solo eso importa...
o saber que la canción llegó hasta el sol.
lunes, marzo 20, 2006
Ruego
"la condición de sentir casi todo sin decir" spinetta
No trates de entenderme,
quereme o pegame
pero nunca trates de entenderme,
dame sangre, exigila,
no preguntes, callate
Senti, grita, perdete
en tu cuerpo.
No navegues la sangre,
ahogate dulcemente
y flotá, ahorcate.
Ahorrate los verbos
que hoy no se encarnan.
No trates de entenderme,
quereme o pegame
pero nunca trates de entenderme,
dame sangre, exigila,
no preguntes, callate
Senti, grita, perdete
en tu cuerpo.
No navegues la sangre,
ahogate dulcemente
y flotá, ahorcate.
Ahorrate los verbos
que hoy no se encarnan.
viernes, marzo 17, 2006
Dos acordes en las sombras
Vestigios de una música portuaria,
repiques de tambores precolonizacionales
disipándose lentamente en la niebla
de un nuevo sonido i-rre-co-no-ci-ble.
Estruendos en la selva-noche hija de la cerrazón
que bordea toda bondad o maldad,
donde nada es lo fue sino lo que debió haber sido,
donde todo nace y muere en el mismo instante,
se revela en su forma original y se deforma
ante ojos tan incrédulos que hasta se animan a preguntar:
-¿qué anda pasando por acá?.
Y como toda respuesta una nueva forma,
un nuevo desvelo revestido de semicorchea.
Madre de si misma, elipsis de lo no dicho
(y jamás)
Nada es lo que es: sentencia final
de un juez que es a la vez
impura descendencia.
repiques de tambores precolonizacionales
disipándose lentamente en la niebla
de un nuevo sonido i-rre-co-no-ci-ble.
Estruendos en la selva-noche hija de la cerrazón
que bordea toda bondad o maldad,
donde nada es lo fue sino lo que debió haber sido,
donde todo nace y muere en el mismo instante,
se revela en su forma original y se deforma
ante ojos tan incrédulos que hasta se animan a preguntar:
-¿qué anda pasando por acá?.
Y como toda respuesta una nueva forma,
un nuevo desvelo revestido de semicorchea.
Madre de si misma, elipsis de lo no dicho
(y jamás)
Nada es lo que es: sentencia final
de un juez que es a la vez
impura descendencia.
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