jueves, octubre 02, 2014

Melisa, romero y menta

Capaz que no,
que no me había
imaginado nunca así,
     regando las plantas,
la menta, con Troilo
el romero, con el disco
nuevo de Cabrera
que va a terminar gastándose,
e imaginando que como ese disco
se gasta, se pone finito
cada vez más finito,
así también el pensamiento
y descolgar la ropa,
transpirando el sol
de las tres de la tarde.
Con un escondido raro
ir doblándola,
en un acto de abandono,
mientras se calienta el agua
en la pava eléctrica.
Arriba,
en la terraza ya sin ropa,
ronronea el gato
y se acuesta, se estira
se va poniendo cada vez
      más finito,
se abandona,
como así también el pensamiento,
en la espera de que llegues,
solo un par de minutos después
del pitido de la pava eléctrica
-como para darme tiempo
de preparar todo-

viernes, mayo 24, 2013

lado b

No hay piedad
en los cuerpos,
no es necesario
tampoco

no hay piedad
en el tiempo
            sería necesaria
-un ahorro de vergüenza-

es cuestión
de economía:
una desnudez aplastada
sobre la alfombra,
una luz que no la llena,
la recorta,
hace un vacío.

No hay piedad
en la luz,
desvergonzada,
que elige, presiona,
deja una marca,
en el lado b
de la memoria.

No hay perdón
de la memoria,
impúdica, ahora,
impiadosa.

lunes, abril 15, 2013

Forma


para recuperar
  un día

la posibilidad de
una espera    
     en infinitivo,

 un verbo
         que diga
    la nulidad,         una línea
               interminable
el estar estando
   la espera,
-un infinito de sucesiones-
-una nada de recortes,        instantes
           imposibles de amalgamar-

una estación abandonada
un pliegue del espacio
el transcurrir de la estadía
en ese                    plano
          de la espera,
la interminable espera
de lo que viene
            como un vómito,
como una serie
    de puntos suspensivos,
una condensación,              un cúmulo
                   de presiones
         que acá se acaba:

una eyaculación sobre la hoja, un liberar el cuerpo de las sensaciones
                                                                                              del cuerpo
una congoja que no es tal,
un nudo que
              va-a-volver,     hermoso e insoportable


-          Y empezar a darle forma-

sábado, abril 06, 2013

una violencia


la lengua
  posada
sobre el sexo

hace nacer
en los recovecos
el lenguaje

busca,
plena humedad,
los versos,
el eco de un principio

como un súbdito.

jueves, febrero 21, 2013

Victoria 23_00 hs.


Clavado
el viento
en los cuerpos
que le escapan
poniéndose de costado.

Un barrio cualquiera.
llueve
a las once de la noche
un paraguas
y una pareja
en camino
a la íntima maravilla.

jueves, octubre 25, 2012

algo más hondo que tu propio cuerpo
una hondura,
               más al fondo que la espera,
                         
                        aplastado,
    un tatuaje
                                  de todo lo perdido.

jueves, septiembre 13, 2012

lo que articula


Hoy que es todo desidia
piensa:

debiera besar la música,
la muerte que la atraviesa

dice:

debiera cesar la lengua
la muerte que la ejecuta

jueves, julio 19, 2012

Lo


Siempre fue tarde, demasiado tarde para percibir en el eco de ese chasquido de la lengua que algo estaba acabando. Las chancletas, los cigarrillos por el suelo, un incurable patetismo mañanero. Siempre se llegaba tarde, demasiado tarde para disentir, para contrariarse, demasiado tarde para sorprenderse. Entonces la aceptación en una sonrisita de costado, un sonar los dedos nervioso, inalterable. Desde siempre el mismo sonido seco, tembloroso, una, dos, tres veces, hasta que se termine la posibilidad sonora, hasta sentir el vacío de lo que no deja marca, eco. Una sensación similar a acabar. Sentir que en la eyaculación algo se escapa, que algo acaba de perderse entre el semen, que se fue llevándose eso inalcanzable, puro horizonte, e irrecuperable, inevitablemente perdido para siempre, como siempre, tarde, cuando ya pasó, o antes de que pase, fatalmente antes, cuando nada va a pasar. Antes del eco, o después del eco, tarde para percibirlo. Vacío.
Un punto de condensación donde va a parar todo lo que fue demorado, lo escapado. Buscarlo a tientas, transpirarlo entre sábanas pegajosas. Despegarlos ojos con esfuerzo para tratar de alcanzarlo, tímidamente, un poco haciéndose el boludo para ver si no se esconde de nuevo. Y entonces de nuevo. Vacío. Continuar, perseguir, ir hasta el límite de un Aleph que no es tal, pero que se presenta como una posibilidad de salvación, un asomo de sensación que no es, al final, más que eso. Relleno. Vacío.
...
de todos modos
esto no es más
que un robo

y si hubiera alguna
palabra
deberíamos pronunciarla
juntos

con las bocas desnudas
decir
el delito

la distancia
entre los dos pares
de labios

el vacío.


Sin embargo, un aletargamiento, una forma de fiebre, una lentitud de la lengua, que solo deja un débil, sufrido, tartamudeo t-t-t-te-te. Jugar a contarse: uno-vos, dos-yo, tres-vos. cuatro-yo, cinco… hasta que los músculos se aflojen, hasta dejarse caer en el mullidito…vacío.


e igual
vamos a decirlo
como se pueda

a tientas
palpando
con el paladar

la presencia,
la aspereza
del

Pronunciar con el cuerpo, desde el cuerpo, en el cuerpo, en el chasquido de los cuerpos, en su censura, en el eco. Sin medirlo, sin quererlo, sin siquiera poder anticiparlo, pronunciar-lo.

jueves, julio 12, 2012

¿?

¿Y si fueras nada más
que todos los colchones
donde apoyaste la espalda
o las rodillas
y las palmas de las manos
a la espera de un embestida,
un ahorasíparasiempre,

 O

esa pared que recibió
tus manos,
temblando levemente,
los pies firmes,
las piernas, lo único
perpendicular al suelo,
la espalda describiendo
la curva perfecta
a la espera
del impacto
del deslizarse
del impacto
del deslizarse
de unaformadeorgullo

 O

la cara,
entre las piernas
en una oración íntima,
los ojos al vacío,
displicentes,
en el murmullo
de toda letanía?

sábado, febrero 18, 2012

ábaco

a meli, mirando el mar

paraguas desgarbados
rayos
en el tacho de basura

el olor de la sábana
secándose al sol

los cuerpos
que las familias
se olvidan en la orilla
preocupadas por las heladeritas
de tergopor

broches
que perdieron sus calzoncillos
colgando de una soga
húmeda por la llovizna

el sudor aroma mezcla:
tabaco sahumerio bronceador
y fernet

inscripciones del abismo
sobre las pieles que se orean
bajo una ventana con mosquitero

colchones revueltos

el mar a un millón de kilómetros
y acá a la vuelta

-como un infinito
a medio hacer-

lunes, enero 16, 2012

íntimo

roza de café
la madrugada
en la incertidumbre
de un pretérito perfecto

Las uñas en la loza
no alcanzan a arañar
el volumen de lo ido,
y en un ademán
íntimo y morboso
se desayunan sin ganas.

perpetuación de un silencio:
un criterio a punto de
sustanciarse en ley.

sábado, noviembre 19, 2011

dejar

dejar caer el día
por su propio
peso

dejar la noche venir
desde adentro
pera llenarlo todo
en un movimiento expansivo
del uno al todo
-al uno que todo
lo abarca-

dejar un final
a medias
a oscuras
que se llena con la noche
y se corre,
horizonte de sombras

sábado, octubre 01, 2011

II

Es que la noche no se cierra
en los infinitos
de una cancelación del deseo.

queda abierta
como un sexo,
una calle
que sangra por la herida

toda memoria
toda imposibilidad
de avance

un látigo que
cada tanto
hace correr las venas

sábado, septiembre 03, 2011

I

Trae preguntas
cuando viene
en su anónimo
de noche

cuando se va
no quiere
dejar de dejarlas

como un ánima
del vino

domingo, agosto 07, 2011

Sería mejor hablar de Garrafa Sanchez

la falacia perra
del que dice que ya no se pajea
porque la pone muy seguido

Hubiera sido mejor que hablaras de Garrafa Sanchez

si esto es cada vez
la inauguración de la ausencia
y llegar hasta el límite
en que la falacia

da paja

sería mejor hablar de Garrafa Sanchez

pero estaríamos recordando entonces
con años, meses, días
la inauguración de una ausencia

y ya da paja.

dicen los que saben
que el problema es
el recuerdo de lo ajeno
la evocación de un tiempo
en el que existíamos y un lugar
en el que no,
la evocación de un pasado que no
nos pertenece

sería mejor hablar de Garrafa Sanchez

pero estaría evocando entonces
un pasado que no me pertence

y da paja

dicen que lo peor de todo
son las palabras
rebotando rebotando rebotando,
y otras vez el tema de la ajenidad:
son las palabras de la anécdota
del recuerdo de otro,
de un pasado en el que
existíamos a posteriori
y como interlocutor

sería mejor hablar de Garrafa Sanchez

: que jugador de la puta madre
Garrafa Sanchez.

martes, junio 14, 2011

Liliana Herrero 2 a.m

http://www.youtube.com/watch?v=L0lwS0n2seA

http://www.youtube.com/watch?v=jMTBW_YKfUw

la noche fanstamea
en la puerta
atrás de la ventana

y en un par de auriculares
Panasonic
ranas
como saltimbanquis
en la orilla
de un cantautor uruguayo

en la orilla de un río
en el remanso
de un cantautor argentino

en el barro de la voz
de una huésped del silencio
de una cantora argentina

como una abuela
moldeando la eternidad
en budineras

jueves, abril 21, 2011

quelotiroche

lamemos las espaldas de las vírgenes,
boca abajo,
hasta llegar a ese punto,
la flexión, en que..
y aunque se nos haga agua la boca..

putearse es quererse

el que carga el bolso
doblándose contra el viento
con los botines
todavía puestos
vencido
como el que se oxidó
en la ventana
con un tenedor clavado
en las ingles
como el inglés
que se olvido de decir
thank you
y lo reventaron a tiros
después de un tour por
Villa Evita
como el que escribe
un par de palabras
tratando de decir
algo que sabe que no puede
porque sino, porque si dijera...
se va todo a la concha de su madre

Laputauqeteparió
(te quiero)

jueves, marzo 31, 2011

Autos sobre los techos

Mil ochocientos muertos
confirmados hasta ahora.

Miro las fotos y los videos
por televisión,
y mientras pienso que qué ganas
de fumarme uno,
autos sobre los techos.

Posibles fugas nucleares
a mi se me queda sin
gas el encendedor,
(mejor para la tos)
y mientras como japonés con fiebre
no debería darme risa,
autos sobre los techos.

Llueve en Buenos Aires
y se inunda todo
pero inocuamente
como si se inundara sin ganas,
parece a la distancia.

La lejanía es una forma
obligada de la ignorancia,
y mientras en el noticiero
oraciones mal construidas y
autos sobre los techos,
pienso que espacio tiempo y olvido
a veces se llevan como el orto.

viernes, febrero 25, 2011

Tipo

El tipo no se permitía el olvido. Perdió el documento y no se lo perdonó. Decidió entonces, ante la posibilidad del olvido, perder también el nombre.
Dos días más tarde encontró a ambos tirados en el cordón de la vereda. Los guardó con cuidado en una cajita con candado para no perderlos ni olvidarlos de nuevo, y se los regaló a su madre, que después de abrir la cajita dijo jamás haber conocido a ese hombre.

viernes, febrero 11, 2011

intento de...

http://unsaludoparatodoslosquemeconocen.blogspot.com/